
Durante todos nuestros años de experiencia en
el sector de la traducción, nos hemos dado cuenta
de que no suele entenderse lo que son los cambios preferenciales
y de que, en muchas ocasiones, se confunden con errores
de traducción. Por eso, a continuación
vamos a intentar despejar todas sus dudas explicándole
brevemente qué son estos cambios preferenciales.
Cuando el cliente recibe el trabajo
final de nuestras manos, es muy posible que desee comprobar
la traducción
con sus distribuidores, compañeros o representantes
locales. Es aquí donde suelen darse los cambios
preferenciales.
Con este término nos referimos a todos aquellos
términos y vocablos que el cliente prefiere utilizar
por sugerencia de otros.
Nosotros comprendemos lo difícil que debe de
resultar para los clientes, que no siempre poseen conocimientos
lingüísticos, que un distribuidor o compañero
de trabajo les diga que habría hecho la traducción
de un modo distinto. Y es que la traducción es
un ámbito muy subjetivo.
Cuando emprendemos un trabajo de
traducción para
un cliente, nos esforzamos al máximo por encontrar
al traductor idóneo para dicho encargo. Todos
nuestros traductores son profesionales cualificados formados
en materias como el arte de la traducción, la
formación y la estructura de las oraciones, la
lingüística, etc. Y no sólo poseen
esta formación académica sino que además
cuentan con un mínimo de 10 años de experiencia
en su campo de especialidad y la acreditaciones correspondientes.
Durante este período de tiempo, han podido crear
glosarios específicos que utilizan para su trabajo,
lo que significa que están al día de las últimas
expresiones y los últimos términos de su
sector.
- En primer lugar, la persona que revisa
el texto no es un lingüista especializado, por
lo que no es la persona idónea para realizar
la corrección.
- Es posible que este revisor no
domine la lengua original del documento.
- Puede que
el revisor del texto se sienta molesto porque no
se le encargó la traducción
a él mismo; en el peor de los casos, esta
persona puede buscar motivos deliberados de por qué la
traducción no es como le gustaría
que fuera.
- Puede que esta persona no revise el
texto comparándolo
con el original.
- También es posible que el revisor se tome
la libertad de reescribir el texto traducido añadiendo
o suprimiendo partes de la traducción,
lo que puede provocar que el texto final no sea
fiel al documento original.

Podemos proporcionarle un corrector independiente que
revise el documento para zanjar discrepancias entre
la versión del traductor y la del revisor. Esta
revisión tiene un coste de 50 libras esterlinas
por hora y hay que tener en cuenta que un corrector
puede revisar unas 1.000 palabras a la hora.

Tenemos mucha experiencia encontrando al traductor perfecto
para cada área de traducción. No obstante,
siempre es recomendable que el cliente nos proporcione
un glosario terminológico, es decir, una lista
de jerga específica de su empresa traducida
que pueda resultar útil para la traducción.
De este modo, se evitan confusiones a la hora de utilizar
la terminología correcta. A partir de este glosario,
podemos hacer ampliaciones y crear una base de datos
con términos específicos de su empresa
para garantizar una mayor coherencia.
El cliente debe hacernos llegar este tipo
de material antes del inicio del proyecto. Si no puede
proporcionar ningún glosario, puede facilitarnos
documentos traducidos anteriormente para que nosotros
mismos creemos uno. El precio de esta tarea es de 50
libras esterlinas la hora más el coste de su
traducción. 
Las correcciones del autor son cambios que el mismo autor
hace sobre el documento original mientras se está realizando
la traducción o una vez que ésta se ha
concluido. Para incorporar estos cambios al producto
final, se aplicará una cuota de 40 libras esterlinas
la hora.
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